Cuídate con lo que dices

“El Señor les dijo a Moisés y a Aarón: ¿Hasta cuándo ha de murmurar contra mí esta perversa comunidad? Ya he escuchado cómo se quejan contra mí los israelitas. Así que diles de parte mía: Juro por mí mismo, que haré que se les cumplan sus deseos” (Números 14:27-28).

Dios le prometió a Israel una “tierra” de abundancia y un lugar donde podía prosperar y vivir seguro. Esta promesa exigía luchar contra los ejércitos enemigos que habitaban “tierra”. Sin embargo, la incredulidad, la queja y el pesimismo los motivó a “murmurar” y a despreciar la bendición de la “tierra” que Dios les ofreció. Esta actitud fue calificada por Dios como “perversa” e ingrata. Por tal motivo, consideró que no merecían poseer la “tierra” y decidió que los dejaría “tirados en el desierto”.

¡Dios no obliga a las personas para que cumplan con sus planes! Esta lamentable situación se repite en la experiencia de muchas personas. Cuando nos dedicamos a observar las adversidades y obstáculos que nos impiden prosperar en la vida y decidimos lamentarnos, murmurar y quejarnos, Dios mira esta incorrecta actitud y detiene sus bendiciones. Cambia tu queja por alabanza y expresa gratitud a Dios por sus bendiciones.


Pregunta de aplicación: Ante los problemas de la vida ¿Cuál es tu actitud, quejarte o dar gracias? ¿Entrega tus problemas al Señor y disfrutarás de sus bendiciones?

Plan diario de lectura de la Biblia en un año: Lee las siguientes citas

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